El Macaco japonés

El Macaco japonés es uno de los primates más especiales del mundo. Es el único mono nativo de Japón, vive en un clima muy helado y es considerado uno de los simios más inteligentes.

 

Normalmente, los monos viven en ambientes tropicales, en selvas y lugares llenos de vegetación. Sin embargo, el Macaco japonés es capaz de sobrevivir en climas extremadamente fríos. En invierno, son capaces de soportar temperaturas que bordean los quince grados bajo cero.

 

El Macaco Japonés tiene la cara rosada y casi pelada, por eso también es llamado como el Macaco de cara roja.

 

Posee un grueso pelaje color gris, que le sirve para soportar los helados climas de invierno. A diferencia de otras especies de monos, su cola es muy corta. Tiene una barba amarilla que cambia a color rojo en la época de apareamiento.

 

Los Macacos adultos alcanzan el tamaño similar a un niño de dos años y pueden llegar a vivir 33 años. Los machos son más grandes que las hembras y pesan 14 kilos en promedio.

 

Habitan en lugares donde crecen árboles. Son omnívoros, comen frutas, cortezas de árboles, raíces, semillas, hojas verdes, cereales, hongos, insectos y huevos de aves.

 

Es un animal muy sociable. Por lo general, viven en manadas de 40 a 200 simios. Durante el invierno pueden llegar a juntarse hasta 600 en un mismo lugar. Un solo macho es el jefe de la manada. Las hembras tienen una organización aparte, donde también solo una es la que manda.
Se sabe que, bañarse con los demás forma parte de su socialización. También han sido observados enrollados en bolas de nieve. Usan variedad de vocalizaciones para comunicarse, se cree que los diversos grupos crean su propia jerga y que esta puede variar de otros grupos de los mismos monos en otras áreas.

 
La reproducción en los macacos japoneses también es especial. Casi siempre las hembras tienen una sola cría. Después de un periodo de gestación de seis meses, nacen y son cuidados por ambos padres. Si la madre muere o abandona a su hijo, la cría es adoptada por otra hembra de la manada.

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Son unos animales muy inteligentes. Para resistir el frió se sumergen en aguas termales. También han aprendido a nadar, lo que ha permitido que su población se expanda por casi todas las islas de Japón.

 

Gracias a un experimento realizado en 1953 se comprobó la gran inteligencia que tiene el Macaco Japonés. Una hermosa macaca llamada “Imo” empezó a lavar sus papas antes de comerlas. En un principio, Imo lavaba las papas para sacar la arena, pero con el tiempo la situación cambió. Los demás macacos que imitaron su comportamiento, mojaban la papa para condimentarla con el agua salada de mar. De esta manera los macacos han aprendido a lavar papas, lavar trigo y nadar.

 

La resistencia a los climas fríos, su gran inteligencia y su carácter sociable, hacen del Macaco japonés uno de los monos más especiales del reino animal. En Japón es una criatura muy popular, incluso es parte de importantes mitos de la cultura oriental.